Si te soy sincera…
La mayoría de mujeres no tienen un problema de “diseño”. Tienen un problema de estructura.
Tienen piezas sueltas: un nombre, una paleta, un feed, un logo que les gusta a ratos, un mensaje que cambia según el día. Y claro, con piezas sueltas es imposible sentir seguridad. Es imposible vender con calma. Es imposible sostener una marca que crezca.
Lo que te falta no es inspiración. Es un proceso.
Uno que te lleve de dentro hacia fuera. De tu esencia a tu estrategia. Y de tu estrategia a una identidad visual que no sea un disfraz, sino una extensión natural de lo que eres y de lo que ofreces.